sábado, 25 de febrero de 2017

El cuidado filosófico

Ando leyendo filosofía. Me tiene fascinada un libro de Nacho Bañeras: "La cura de si o el cuidado filosófico. Una ascética para nuestro vacío"(ed. Icaria). Aunque todavía estoy por lo mitad, me gusta su descripción de la subjetividad como espacio común (más que como ente o esencia), y la centralidad del narcisismo como huida rápida del vacío (propiciada por el Capitalismo omnipresente, que ha entrado ya en la fase del consumo de experiencias como estrategia para mantener a todo tren la rueda de hámster en que se han convertido nuestras vidas).

Vuelvo a copiar la cita que estos días de lectura compartí con varias de mis amigas: "Sabernos perdidos, vulnerables, engañados, derrotados, y hacerlo así, en plural, es la manera más sencilla para darnos cuenta de que, efectivamente, esta vida que vivimos no vale nada. Quizás entonces podamos aupar otro querer".

Ando revuelta, también, con los mercaderes del vacío, los vendedores de experiencias de omnipotencia (el poder de la mente, el pensamiento positivo, las terapias que inflan el ego...y otras historias para no dormir). Pero sobre todo, ando preocupada. Amigas perdidas, sufriendo, buscando soluciones rápidas, fanatizadas en un abrir y cerrar de ojos, y parapetadas ante la más mínima crítica a su panacea del momento.

Pero no me queda otra que sentir compasión y esperar. La compasión (entendida como empatía radical) siempre duele, y la espera desespera. Mientras tanto, reflexiono sobre el apoyo mutuo, como aquello que nos devuelve la conciencia sobre la responsabilidad con el otro. La conciencia también de que el otro (otra)  existe como fin en sí mismo, y cuyo sufrimiento es tan legítimo... como suyo (en el sentido de pelearse siempre con el paternalismo). Da igual que yo vea ciertos sufrimientos como inútiles o innecesarios. Da igual que yo me aferre a la filosofía como fuente de pensamiento, sentimiento y acción. Da igual que yo me repolitice una y otra vez, y vea tentáculos del Capitalismo en las discusiones más inocentes, en los espacios mentales más recónditos. Mis gafas feministas cuentan feminicidios, y observan los brotes de homofobia y xenofobia desde el tallo. Esta vida que vivimos no vale nada.

No soy nada sin mis amigas, no existo sin las demás. Necesito comunicación, cariño, apoyo, abrazos, proyectos, conversaciones. Creo que me quiero porque sé lo que necesito. También necesito un mundo mejor, pero sus características no caben en esta entrada. No hay conclusión, solo reflexión incesante. Siempre recuerdo el proverbio zen: "La acción justa solo puede venir de la visión justa". Reflexiono para ver mejor: A veces en conversaciones pausadas y racionales, a veces sola, a veces a voces, a veces a besos, otras desde una mesa, o a golpes de tambor. Mis reflexiones preferidas son las que me devuelvo de vez en cuando, en forma de intuición, es como comer un plato rico, después de varios días preparándolo. Necesito mucha intuición estos días. Mi dolor de cabeza me recuerda la vulnerabilidad y la derrota. La conciencia de la mortalidad suaviza cualquier exigencia, pero la responsabilidad es otra cosa.

En las tradiciones místicas, la ascesis es la privación, previa a la iluminación. Con la contaminación lumínica, la oscuridad es un regalo. ¿Privarse de qué?

viernes, 7 de octubre de 2016

Tu sonrisa ilumina mi casa

 Mi casa es el estado mental en el que vivo desde que me sonríes por todas partes, con esa tontería capaz de borrar toda oscuridad pasada. Me ciegan un poco mis propias palabras desconocidas, hechas del cariño que regalas con la generosidad de quien sabe que la abundancia se reproduce a sí misma. Eres como el agua, y así quiero verte siempre, manantial de fuente clara. Si fuera poeta, quisiera llenar esta página de palabras acuáticas, bailando en el tintineo húmedo de tus ojos alegres. Y si fuera bruja, desharía con gusto todo hechizo de amor, para que fuese la libertad la única magia en la que vale la pena creer.

lunes, 29 de agosto de 2016

Mapas locos

Cartografías del sufrimiento, rutas del estar bien, rutas del estar mal. Cada persona tiene sus paisajes mentales, sus caminos, sus pantanos, sus montañas, sus playas escondidas. (La cartografía nos libra de la ontología) Hay quien no conoce sus mapas, porque no conoce sus territorios. Aquí comparto algunos de mis paisajes:

Pozos:
- Paranoias emocionales
- Relaciones virtuales que nunca ven la luz del día
- Fantasías románticas
- Malas borracheras, peores resacas
- Relaciones que son autolesiones

Playas:
- Amistad
- Música
- Activismo
- Risas
- Cuidarme y cuidar
- Placer
- Viajes
- Caminar
- Leer
- Ir a la playa
- ...incluso trabajar....



jueves, 25 de agosto de 2016

Paranoias emocionales (II)

La paranoia emocional consiste, básicamente, en que una emoción concreta, la que sea, condicione todos tus puntos de vista en relación a un asunto, y se convierta en filtro único a través del cual enfocarlo.

La paranoia emocional puede durar minutos, horas, días... o años

La paranoia emocional campa a sus anchas en las relaciones afectivas con algún componente de conflicto, o en las cuales la comunicación no es muy fluida

La paranoia emocional es reduccionista por naturaleza, nos distrae de la complejidad y nos arrastra hacia la idea de reducir la relación con una persona en concreto a esa emoción sobredimensionada.

Una paranoia emocional que no se detecta y se mantiene en el tiempo puede hacer estragos cualquier relación.

Salir de la paranoia emocional implica:
-Reconocer la emoción que nos ha colonizado.
-Reconocer que esa emoción nos ha colonizado el pensamiento de forma exagerada, irreal, paranoica. -Devolverle al conflicto, situación, etc, su complejidad: ponerlo en contexto (contexto amplio, temporal, que incluya las diferentes veces en que se ha tenido esa misma paranoia emocional, porque suelen ser recurrentes)
- Ponernos en contexto a nosotras mismas: Cómo actuamos en general, más allá de ese conflicto concreto, cómo son nuestras otras relaciones. Qué otras emociones nos dan contrapunto, qué otras relaciones nos dan equilibrio.
- Ponerle palabras a la paranoia, sacarla fuera, explicarse.
- Descansar las emociones vinculadas a esa relación, ya sea mediante distancia física, psicológica, o ambas.
- Centrarse en otras relaciones, y en otras actividades
- Retomar el tema después del descanso, ya con perspectiva, y sin paranoia. Tatuarlo mentalmente para prevenir su repetición

Un asunto importante relacionado con este es el de la memoria emocional. Es como el vaso medio lleno o medio vacío, pero aplicado a los recuerdos. Hay personas que tienen memoria emocional negativa, tienden a fijar las emociones negativas de las relaciones. De forma que su estado natural es la desconfianza. Las personas que fijan las emociones positivas o bonitas más que las negativas, se arriesgan a ser muy comprensivas en lo que a agravios se refiere. Pero si los agravios están ahí, quizá salten de repente, en forma de paranoia emocional. Lo peor de la paranoia emocional es que provoque daños, del tipo que sea, a quien sea.

Seguimos investigando




martes, 23 de agosto de 2016

Solo sé que no sé nada

   El amor es una actividad, no un afecto pasivo; es un estar continuado, no un súbito arranque. En el sentido más general, puede describirse el carácter activo del amor afirmando que amar es fundamentalmente dar, no recibir. Qué es dar? Por simple que parezca la respuesta, está en realidad plena de ambigüedades y complejidades. El malentendido más común consiste en suponer que dar significa renunciar a algo, privarse de algo, sacrificarse. La persona cuyo carácter no se ha desarrollado más allá de la etapa correspondiente a la orientación receptiva, experimenta de esa manera el acto de dar. El carácter mercantil está dispuesto a dar, pero sólo a cambio de recibir; para él, dar sin recibir significa una estafa
                                                                            Erich Fromm, El arte de amar





Recordaré que la medicina no sólo es ciencia, sino también arte, y que la calidez humana, la compasión y la comprensión pueden ser más valiosas que el bisturí del cirujano o el medicamento del químico.
No me avergonzaré de decir «no lo sé», ni dudaré en consultar a mis colegas de profesión cuando sean necesarias las habilidades de otro para la recuperación del paciente.

Intentaré prevenir la enfermedad siempre que pueda, pues la prevención es preferible a la curación.


Juramento hipocrático, versión de Luis Lasagna (fragmento)